Comienza el semillado en el Vivero Verde
Con el año nuevo comenzamos con el semillado, una de las actividades más importantes del proyecto. Las mujeres participantes aprenden a cultivar nuevas variedades de plantas ornamentales, junto con algunas hortícolas y aromáticas. Detrás de esa labor aparentemente sencilla se esconde la oportunidad de trabajar habilidades cognitivas y emocionales, la autoorganización, para poder gestionar bien el tiempo y los recursos, o la perseverancia, que les ayuda a continuar incluso cuando las cosas parecen difíciles o monótonas, como sucede en la prisión.
Este momento se complementa con la propagación de plantas aromáticas mediante esquejes, una labor que nos conecta directamente con los jardines del vivero y contrasta con el entorno cerrado de la prisión.
En el vivero de ACOPE, las mujeres tienen la oportunidad de formar parte del ciclo completo de vida de las plantas, desde la semilla hasta su pleno desarrollo. Esta experiencia no solo les permite adquirir habilidades prácticas, sino también reflexionar sobre conceptos como sostenibilidad, responsabilidad y el valor de trabajar juntas en propósitos con consecuencias positivas.
Son días de mucho frío, pero las actividades continúan. Alternamos el semillado con labores de mantenimiento, como el rejuvenecimiento de árboles y arbustos y la puesta a punto de las instalaciones, asegurándonos de que todo esté en las mejores condiciones para la nueva temporada.
Más allá del cultivo, este espacio busca favorecer el desarrollo personal de las participantes. El progreso de cada mujer se construye a través de la colaboración con sus compañeras, retomando proyectos iniciados por quienes estuvieron antes y dejando su propia huella en el vivero.
