8M: Reivindicaciones desde la prisión
Como asociación que trabaja con mujeres en prisión, nuestra participación en las marchas y las manifestaciones feministas responde a la necesidad de ser una voz para ellas en las calles. Para que las reivindicaciones de las mujeres presas cobren mayor fuerza y consigan más visibilidad, en esta oportunidad hemos decidido participar activamente en la Comisión 8M, esto es, ir a las reuniones previas, involucrarnos en ciertas tareas, colaborar para lograr una manifestación masiva… En resumen, buscamos ser más potentes desde la unión con otras mujeres, organizaciones y asociaciones, y que los reclamos y las necesidades de las mujeres presas sean también parte del grito feminista.
La cita fue el sábado 8 de marzo, a las 11.15 horas, frente al Museo del Prado. Convocamos a todas las voluntarias de ACOPE, que como es habitual, han respondido con creces. La lluvia incesante no fue impedimento para acuerparnos y marchar. Ahí estuvimos en nombre de las que no pueden: Las mujeres presas. A las 12 empezamos a caminar hasta Plaza España, junto con la marea morada de mujeres diversas, cantando y gritando: ¡Encarceladas, pero nunca calladas!
Para que la marcha por ellas sea aún más representativa hemos pedido a las mujeres de las prisiones de Meco (Alcalá) y Brieva (Ávila) que elaboren unos carteles con mensajes de reivindicaciones y reclamos que, como mujeres presas, las aquejan. Estos carteles fueron preparados en los talleres semanales que lidera ACOPE. La dinámica propuesta fue la siguiente: En grupos de 4-5 mujeres debían debatir sobre temas concretos, como el bienestar, la salud, la perspectiva de género en el sistema penitenciario, las dificultades en prisión como mujeres, etc., y contarlo en una sola frase. Los resultados fueron diversos y potentes, pero expresaban sus ideas al unísono. Las mujeres han escrito mensajes como: “Estamos presas pero merecemos ser tratadas con respeto”; “las mujeres migrantes presas merecemos un trato mejor”; “estoy presa pero no he dejado de ser mujer”; “las presas tenemos derecho a una alimentación sana, equilibrada y variada”; “dentro de prisión no existo como víctima de violencia de género”; “soy una mujer, no me llames niñata”, entre otras reivindicaciones que resuenan constantemente pero que eran necesarias expresarlas el 8M.
Fue una jornada caracterizada por la diversidad, la fuerza conjunta y la alegría de seguir luchando por una sociedad más igualitaria y menos violenta con las mujeres. Nosotras seguimos la lucha como asociación que trabaja por y para las mujeres presas, con los recursos que disponemos y nuestro valor intangible: El apoyo de otras mujeres para lograr nuestra misión, que es llevar dignidad a las mujeres olvidadas y excluidas, las encarceladas.
¡Hasta la próxima manifestación!
