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Una tarde inolvidable en Estremera

El pasado 13 de octubre, un grupo de voluntarias, más numeroso de lo habitual, nos dirigimos a la prisión de Estremera con el propósito de pasar una tarde inolvidable con las mujeres privadas de libertad. Y lo conseguimos. Fue la primera ocasión en la que realizamos una actividad lúdica en esta cárcel, con la intención de reforzar lazos de amistad, de cariño, de respecto, de cuidados. Fue la primera y no será la última, sin duda. Preparamos juegos, canciones, estarcidos en bolsas que ellas mismas hicieron y decoraron, merendamos y bailamos, sobre todo bailamos, porque el baile, todo lo cura.

El patio del Módulo 9, con 80 mujeres y 15 voluntarias, se llenó de alegría, de risas, de música y de complicidad, esa de la que tanto sabemos las mujeres cuando tenemos un espacio de libertad, aunque sea dentro de una prisión. Las mujeres presas se emocionaron y nos emocionaron. ¡Cuánto agradecimiento! ¡Cuánto dan cada vez que nos acercamos a ellas con el respeto y el cariño que se merecen!

A pesar de que acabamos de estrenar el otoño, resistimos y florecemos de nuevo, para decirle al mundo que existimos, que las mujeres presas aquí estamos y que ojalá la música de la cárcel se oiga en el mundo entero.

Agradecemos especialmente a las personas voluntarias que ese día nos apoyaron desde otras instituciones o desde el espacio personal. Pero, sobre todo, agradecemos a las mujeres presas su alegría, su entrega y buen humor.