Bienvenida al otoño en nuestro vivero
Ya está aquí el otoño y en el Vivero sabemos que cada estación trae nuevas historias. Vemos plantas que hay que cuidar de otra forma y pasan al invernadero, otras pierden sus hojas, algunas dan frutos y semillas, otras florecen y otras terminan su tiempo aquí y dejan hueco a nuevos brotes. Las mujeres que cuidan cada uno de sus pasos también recorren su propio camino.
Al final del verano Ana y Josefa terminaron su etapa en el Taller Vivero Verde. Escucharlas nos ha hecho parar y mirar, para darnos cuenta de lo que realmente se vive en el vivero. Sus palabras sinceras y llenas de cariño y su orgullo al contar sus logros, nos hicieron conscientes de lo que se llevaban y lo que había aportado el proyecto a su historia.
Porque en el Vivero no sólo se trata de aprender a sembrar, regar, cuidar plantas o técnicas de jardinería. Las mujeres que llegan allí se activan y responsabilizan, aprenden conocimientos y a autoconocerse, comparten y colaboran haciendo algo colectivo y construyen el camino hacia una nueva estación. Ana y Josefa forman parte de la historia del vivero y dejan su huella en él.
Esta despedida da paso a dar la bienvenida a otras mujeres y este nuevo grupo está arrancando la nueva temporada. Empezamos preparando la tierra y las semillas y observamos las nuevas plantas del otoño con dedicación y paciencia y con confianza en lo que va pasando sin saber con certeza qué va a crecer y cuándo veremos los colores de las flores.
Este mes de octubre además tiene un significado especial para ACOPE. Estrenamos “Estar ahí: 40 años acompañando a mujeres en prisión”, un documental que recupera voces, recuerdos y experiencias de quienes han formado parte de esta historia. El Vivero forma parte de esa historia, ya que representa la misión de la asociación de acompañar procesos, crear oportunidades y reconocer las capacidades de las mujeres privadas de libertad.
