La maravilla de tejer una red de mujeres diversas

En noviembre del 2023 me había propuesto buscar una actividad en el marco del voluntariado, que incida en mujeres (principalmente en mujeres migrantes). Este ímpetu nació de mi propia experiencia como migrante. ¿Por qué? Porque venir de otro país, instalarse, reorganizar tu vida, tu rutina, hallar trabajo sin sentirte discriminada por tus orígenes, cultivar nuevas amistades, lidiar con el racismo institucional… etc., conlleva mucho desgaste emocional y anímico, y precisas constantemente de una fuerza descomunal para no decaer. Definitivamente migrar se convierte en una palabra con una carga mental dura.

Fue así como me vi en las ganas de buscar y colaborar con alguna entidad/ organización/ fundación/ asociación, que trabaje por y para las mujeres en situación de vulnerabilidad; para colectivos de mujeres rezagadas; para aquellas olvidadas y abandonadas a la suerte y azares de la vida. Y gratamente me encontré con ACOPE (Asociación de Colaboradores con Presas).

Inmediatamente envié mi interés para ser parte del grupo de voluntarios y un par de días después me convocan a una reunión informativa. Además de conocer cómo ha nacido ACOPE, los años que lleva activos, los proyectos y talleres que emprenden, cómo se financian, y porqué necesitan el apoyo de personas voluntarias, conocí una entidad que se OCUPA del bienestar y la autonomía de una sociedad de mujeres que lleva un estigma de por vida: El haber estado en prisión.

En poco más de un mes he sido testigo de la dedicación, el apoyo y la contención que este grupo de personas brinda a un número de mujeres privadas de libertad. Una tarea admirable por donde se mire. También he tenido el privilegio de vivirlo, ofreciendo mi tiempo y acompañamiento a aquellas que se encuentran en los pisos de acogida de ACOPE, ya sea con una charla, con una ida al cine, a hacer compras, a realizar gestiones, a tomar un café o a preparar una comida. Una labor que requiere de compromiso, empatía, actitud de servicio, responsabilidad y, sobre todo, una perspectiva libre de prejuicios.

Hay una delgada línea entre la revictimización y el respeto a la autonomía de las mujeres en condición de presas. Y confieso que todos los días realizo un trabajo interno de análisis sobre cómo ser mejor compañera para ellas. Pero esto no será posible sin el increíble trabajo de educación social y coordinación que hay detrás.

A esto es a lo que llamo la maravilla de tejer una red de mujeres diversas. Una red donde estamos todas, sin distinción. Una comunidad que tiene como propósito romper ese círculo vicioso de exclusión y desamparo al que están expuestas mujeres que han sido condenadas, pero que ni siquiera el cumplimiento de sus condenas les garantiza una reinserción plena en nuestra sociedad.

Como voluntaria solo puedo expresar gratitud e instar a más personas que se animen a formar parte de esta magnífica comunidad.

Acope

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