Talleres con el sol de otoño

No han sido necesarias gárgaras ni enjuagar las amígdalas, solo llenar los pulmones para que el eco de nuestras voces sonara por toda “La Torrecica”. Ha comenzado el nuevo “curso” y con él nuevas formas. La hostilidad de los meses en blanco nos vislumbraba mellas en las emociones y apatía en las ganas de construir círculos de café y palabras. Era tiempo de reorganizar, adaptarse y hacerse todavía más fuerte ante las adversidades. Y en eso las mujeres de Albacete han vuelto a brillar cada mañana de sábado.

Los espacios apenas nos permiten coincidir a todas juntas, pero fuimos capaces de encontrar rápido la solución. El patio de prisión en el módulo de mujeres siempre ha sido “nuestra joya de la corona”. Se ha mimado intentado convertirlo en una válvula de escape; la que ahora nos salva y en la que ahora somos capaces de permanecer más unidas que nunca.

Durante el mes de septiembre hemos cambiado las sillas de la biblioteca por los escalones verdosos que nos llevan hasta el sol. A veces, algunos gorriones descarados nos acompañan apoyados en las concertinas: vuelven a volar asustados cuando tarareamos canciones de amor. Hemos vuelto a organizar filas, equipos y grupos para, en forma de dibujos, darle sentido y hablar de frustración, abandono y rechazo. Con rotuladores de colores bailando en la evasión a infancias no vividas hemos podido unir nuestras fuerzas para conseguir lo que ese sábado las voluntarias proponían (no negaremos) algo asustadas por el posible rechazo. Sorprendidas. Así andamos, cuando recordamos los bailes y reflexiones que nos tenían preparados como respuesta a esas mañanas de sol de otoño en las paredes amarillas donde hacen eco los acordes de las canciones a la libertad.

Después, ni los primeros coletazos de frío han congelado las ganas. Así que ahora toca seguir, abrigarnos y decirle al otoño que nos deje libre de lluvia las mañanas de los sábados. Podremos hacer de nuevo, que al taparnos los ojos sean otras las que nos guíen entre obstáculos. Que la mímica nos ayude a descubrir lo que otras mujeres sienten cuando hablamos de familia o trabajo. Que los folios en blanco se enmarañen con lo que para nosotras significa el tiempo lento en este módulo donde, a veces, las horas pasan rápidas creando unidad. El grito de “Crisálidas luchadoras!!” nos despide cada mañana hasta el próximo vuelo.

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